DIVORCIOS EN MATRIMONIOS MIXTOS HISPANOPOLACOS

 

En los últimos años hemos asistido a un significativo crecimiento de los matrimonios mixtos hispanopolacos, y como consecuencia de ello, a un creciente número de divorcios. Estos se rigen, según cada caso, por una u otra ley.

 

Tanto en España como en Polonia, el divorcio tiene como efecto principal la disolución definitiva del matrimonio, con todo lo que ello conlleva. Es por tanto distinta a la separación, que implica la mera suspensión temporal de la vida en común de los cónyuges.

 

En Polonia, el divorcio está regulado principalmente en los vigentes Código de Familia y Custodia (Kodeks rodzinny i opiekuńczy) y Código Procesal Civil (Kodeks postępowania cywilnego). Como en España, sólo puede obtenerse mediante una sentencia judicial. Pero a diferencia de lo que sucede en aquel país, en Polonia existe la obligación de motivar el divorcio. A estos efectos, el art.57.1 del citado Código de Familia y Custodia prevé –al igual que sucedía en el antiguo sistema español- la figura del “cónyuge culpable”. Así, la sentencia de divorcio podrá, o bien determinar que no existe cónyuge culpable, o bien declarar culpables a uno, o incluso a ambos cónyuges, del divorcio. En el primero de los casos, el divorcio “sin cónyuge culpable” los motivos suelen ser cuestiones tales como la incompatibilidad de caracteres, la enfermedad psíquica o incluso la insuficiencia en las relaciones sexuales. En los demás, el divorcio encontrará su causa legal en el comportamiento de uno de los cónyuges, o bien de ambos: violencia física o psíquica, infidelidad, alcoholismo u otras adicciones, o incumplimiento de los deberes familiares son los motivos más frecuentemente aducidos.

 

La determinación de la existencia o no de culpa tiene importantes efectos prácticos. Por ejemplo, si uno de los cónyuges es declarado culpable, y el divorcio conlleva un empeoramiento significativo de la situación económica del otro cónyuge, el juez podrá ordenar que el primero compense económicamente al segundo, hasta que su situación sea comparable a la que hubiera existido de no tener lugar el divorcio. Además, si ninguno de los cónyuges es declarado culpable, subsiste entre ello, y durante cinco años tras el divorcio, la obligación mutua de proporcionarse alimentos en caso de necesidad.

 

Por su parte, el sistema español, recogido en el Código Civil, es sustancialmente más laxo que el polaco, y prescinde tanto de la necesidad de argumentar un motivo como de la figura del “cónyuge culpable”. Tras la reforma operada en 2005 por la conocida como “Ley del divorcio express”, el art. 86 del Código Civil sólo establece dos requisitos: que el divorcio sea solicitado por uno de los cónyuges, por ambos, o por uno con el consentimiento del otro, y que hayan transcurrido al menos tres meses desde la celebración del matrimonio. Este plazo no será necesario si existe riesgo para la vida, integridad física o moral, libertad o indemnidad sexual del cónyuge demandante.

 

Los efectos del divorcio son, como decíamos, similares en ambos países: además de la citada disolución del matrimonio, implicará la necesidad de repartir los bienes patrimoniales del mismo, y de determinar otras cuestiones tales como el derecho de uso de la vivienda conyugal, o el cuidado de los hijos sujetos a la patria potestad.

 

En definitiva, el divorcio es un proceso cuyos efectos determinarán en gran medida la vida futura de aquellos a quien afecta.

 

En Varés & Asociados somos expertos en procedimiento de divorcios entre matrimonios mixtos hispano-polacos, con independencia de en qué país tengan lugar. Estamos a su disposición en el tel. +48 884 098 620 (24h/día, en idiomas español, polaco, o inglés).

 


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