La ley en el tiempo: la prescripción (artículo publicado en Polska Viva, junio de 2016)

¿Cura el tiempo todas las heridas? Podemos decir sin temor a equivocarnos que no hay mal en este mundo cuyos efectos no queden atemperados por el paso del tiempo. Es la naturaleza humana. Y, en una ciencia tan humana como la jurídica, este principio tiene también su reflejo: se trata de la prescripción.

 

La prescripción es la institución legal por la que el transcurso del tiempo extingue o crea determinados derechos. Esta figura, que data de antiguo –los romanos ya la conocían y aplicaban-, tiene aplicaciones en distintas ramas del Derecho. Así por ejemplo, en determinadas condiciones, uno puede adquirir en propiedad un bien mueble o inmueble solamente por haberlo poseído durante un número de años. También sucede que, si debemos dinero a Hacienda, y esta no nos lo reclama en el plazo de cuatro años, ya no podrá hacerlo después. Y lo mismo –con plazos más breves— pasa con las multas de tráfico.

 

No obstante, la vertiente de la prescripción que más controversia genera es la penal. En la prescripción penal, el Estado, debido al tiempo pasado, renuncia a juzgar a alguien, o bien a aplicarle una pena a que hubiera sido condenado. La lógica es triple: por un lado, en nuestros sistemas, la pena tiene una función correctiva. Si dejamos pasar demasiado tiempo, la persona a quien juzgamos o castigamos ya no es la misma que cometió el delito. Por otro, el afán de retribución de la víctima también suele atenuarse con el paso de los años. Y por último, se trata de motivar al Estado para que actúe con la mayor rapidez posible.

 

Los plazos de prescripción varían según la naturaleza del delito, y en general, se calculan a partir de la pena que este lleve aparejada. Sin embargo, algunos crímenes no prescriben nunca. Así, tanto en Polonia como en España y en virtud de convenios internacionales de los que ambos son parte, la prescripción no aplica a los delitos de genocidio, lesa humanidad ni a aquellos que se realicen contra personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado. A los citados, y por mor de nuestro histórico y ya superado problema, el Código Penal español añade los de terrorismo, si hubieren ocasionado la muerte de una persona.

 

¿Es ese catálogo suficiente? Para muchos, no. Con bastante buen criterio, hay una parte importante de la ciudadanía que estaría a favor de añadir a la lista los delitos más relacionados con la tan dañina corrupción política: malversación de fondos públicos, cohecho (soborno) o prevaricación (dictar resoluciones judiciales a sabiendas de su injusticia). Son delitos cuya compleja instrucción hace que las acusaciones se prolonguen en el tiempo, y que a menudo llegan fuera de plazo. Da qué pensar el hecho de que el legislador, consciente de este fenómeno, se trate a sí mismo de manera tan benévola.

 

Sin embargo, el debate estrella de los últimos tiempos en nuestros países lo constituyen los delitos de abusos sexuales a menores. Hace algunos meses, el Tribunal Supremo de Polonia denegaba a EE.UU. la extradición del afamado director de cine Roman Polański, acusado de la violación de una menor en 1977, bajo la premisa de la prescripción del delito de acuerdo a la ley polaca. El Gobierno polaco ha anunciado recientemente su intención de recurrir la decisión del Tribunal Supremo, pero, incluso teniendo en cuenta la formidable capacidad de presión norteamericana, lo normal será que dicho recurso se desestime. En España, hechos tales como los abusos sexuales cometidos durante años sobre menores en un colegio de Barcelona han reavivado también dicha controversia. Unos piensan que, habida cuenta del tiempo que a menudo tardan en aflorar las consecuencias de este tipo de actos, no debería haber límite temporal para perseguirlos. Otros consideran que una ampliación de unos plazos ya suficientemente generosos no traería sino una mayor inseguridad jurídica.

 

Sea como fuere, y mientras el debate se sustancia, el tiempo sigue, impertérrito, su curso.  

 

Juan Antonio Godoy es abogado del despacho Varés & Asociados | Abogados en Polonia | Adwokaci w Hiszpanii.

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