El matrimonio homosexual en España y Polonia (Artículo publicado en Polska Viva, febrero 2014)

El debate sobre la legalización del matrimonio homosexual ha cobrado una importancia de primer orden en las sociedades europeas durante los últimos años. Europa parece haberse constituido en la punta de lanza de la evolución del citado fenómeno, ya que de los quince países del mundo en los que, a día de hoy, dos personas del mismo sexo pueden casarse, nueve de ellos se encuentran en nuestro continente. Se espera que un décimo -el Reino Unido- pase a engrosar esa lista cuando celebre su primera unión de este tipo en marzo de este año.

 

La cuestión no es nueva. Existen evidencias de la existencia de uniones homosexuales formales en las antiguas civilizaciones mesopotámica, griega, romana o china. Ya en nuestra era, encontramos las curiosas instituciones legales del “affrèrement” en Francia o del “Boston Marriage” en Estados Unidos, que vehiculaban uniones civiles entre personas del mismo sexo. Sin embargo, y a pesar de su larga historia, pocos asuntos ponen más de relieve la heterogeneidad cultural y sociológica de los distintos pueblos de Europa. Así, mientras que el matrimonio homosexual cuenta con un apoyo sustantivo entre holandeses (82% a favor), suecos (71%) o belgas (62%), los ciudadanos de países como Portugal (29%) o Grecia (15%) se muestran mayoritariamente en contra.

 

Como en los casos anteriores, España y Polonia se encuentran a estos efectos en situaciones muy distantes. En España, el matrimonio homosexual es legal desde 2.005, y aunque la ley que lo aprobaba fue objeto de recurso de inconstitucionalidad, el Tribunal Constitucional entendió que nada en nuestra norma fundamental impedía que las personas del mismo sexo contrajeran matrimonio. Dicha decisión parece encontrarse en consonancia con el sentir de la sociedad española, que se muestra favorable en un 66%.  Todo ello contrasta con el caso de Polonia, donde apenas un 15% de la población está a favor, y cuyo parlamento, en consecuencia, ha rechazado la posibilidad de tramitar una ley que lo autorizase.

 

Así las cosas, y entrando en el terreno del Derecho, varias son las preguntas que surgen de inmediato. Primeramente, ¿pueden contraer dos nacionales polacos del mismo sexo matrimonio en España? La respuesta debe ser negativa. Por un lado, el art. 9.1 del Código Civil español establece que la capacidad matrimonial de los contrayentes está regulada por su Ley nacional, en este caso la polaca. Por otro lado, el art. 1 del Código de Familia y Tutelar (Kodeks Rodzinny i Opiekuńczy) deja claro que el matrimonio es, siempre y en todo caso, la unión de un hombre y una mujer. A mayor abundamiento, el apartado 4º del citado artículo prevé que dos ciudadanos polacos sólo pueden contraer matrimonio en el extranjero ante su cónsul o persona que desempeñe la función consular.

 

Pero ¿qué sucedería si uno de los contrayentes fuera polaco y el otro español? Pues sucedería algo curioso: la pareja estaría casada en España -no tendría a estos efectos ninguna incidencia el hecho de que la ley polaca no permitiera el matrimonio entre personas del mismo sexo-, pero no lo estaría en Polonia. Claro está que dicha situación provoca varios inconvenientes: en primer lugar, puede entenderse que negar efectos a un matrimonio homosexual vulnera el art. 21 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, al afectar al derecho de libre circulación. En efecto, al “desvanecerse” su matrimonio en el momento en que cruzan las fronteras, desaparece el régimen económico de la pareja, sus obligaciones de alimentos, su capacidad de reagrupar familiares, etc… Pero además, pueden crearse situaciones dignas de una comedia de enredo francesa. Por ejemplo, al estar el cónyuge polaco soltero según su propia ley, puede perfectamente casarse de nuevo en Polonia. Al hacerlo, por cierto, incurriría en un delito de bigamia tipificado en el art. 217 del Código Penal español, pudiendo en consecuencia dar con sus huesos en prisión.

 

En conclusión, nos encontramos aquí con una prueba más de que el Derecho está lejos de ser una ciencia exacta. Distintas soluciones para un mismo caso pueden obtenerse por distintas vías. Por ello, y si por cosas de la vida nos enfrentamos a situaciones de semejante complejidad, siempre será aconsejable contar con un asesoramiento legal profesional y especializado que nos permita salir airosos del asunto.

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Francesca (domingo, 20 julio 2014 21:52)

    En el caso de un italiano y un Peruano con un matrimonio o union de hecho en Espana, pueden ambos obetener el permiso de residencia en caso de trasladarse a Polonia, esta claro que para el ciudadano italiano la residencia en Polonia puede conseguirla facilmente, pero en el caso de su conyugue o esposo Peruano?